En el DIA del PADRE, los "PADRES del NARCO", la HERENCIA CRIMINAL



Es normal verse al espejo y reconocer rasgos heredados de parientes directos. El color de los ojos, la forma de la nariz u orejas, el tono de la voz… las características físicas que se pueden recibir por vía genética son muchas. Pero, ¿es posible reflejar aspectos menos palpables? Como por ejemplo, ¿las tendencias criminales?

Existen varias teorías que han abordado el tema, pero lo cierto es que los famosos narcotraficantes que presentamos a continuación, han logrado generar un legado en el mundo del narcotráfico a través de sus hijos.

Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera y sus “Chapitos”

Tras la muerte de Osama Bin Laden en 2011, Joaquín Guzmán Loera se convirtió en el hombre más buscado y peligroso del mundo.

Originario de Imala, una población cercana a Culiacán, Sinaloa, el líder del cártel de Sinaloa, tenía todo tipo de poder a sus órdenes: económico, bélico e incluso político.

La única, aparente, debilidad que tenía el capo fue la misma que lo llevó tras las rejas en tres ocasiones: las mujeres.  La revista Proceso señaló, con base en su expediente carcelario, que “El Chapo” ha tenido 18 hijos con 7 esposas.

De estos 18 descendientes destacan Iván Archivaldo, de 36 años, y Jesús Alfredo, de 30, mejor conocidos en Sinaloa como los “Chapitos”.

Los “Chapitos” tenían 13 y 7 años de edad cuando su padre fue arrestado por primera vez en 1993. Pasaron 8 años para que Joaquín pudiera ver de nuevo a sus hijos cuando se escapó en 2001.

Archivaldo fue detenido en 2005 en Zapopan, Jalisco, acusado de lavado de dinero, pero salió de la prisión tres años después, luego de que un juez desestimara los cargos en su contra. Sin embargo, en 2013 fue acusado formalmente de traficar cocaína y mariguana a Estados Unidos, recaudar las ganancias de la venta de esa droga y lavar el dinero comprando autos y aeronaves lujosas. Desde junio de 2014,  pende sobre su cabeza una orden de arresto en tierras estadunidenses.

Por su parte, a los 19 años de edad, su hermano Alfredillo también sucumbió a los tentáculos del negocio familiar, llegando a tener incluso un papel más relevante que su hermano mayor.

En EU, lo acusan de participar desde 2005 en operaciones de narcotráfico en al menos nueve países de América Latina, incluyendo México, así como colaborar en el tráfico y venta de droga en California, Illinois, Michigan, Ohio, Nueva York, Washington, Wisconsin y Massachusetts, sin mencionar el tráfico de armas y pago de sobornos a funcionarios públicos.

Tras el segundo arresto de “El Chapo”, el poder no quedó en ellos sino en Dámaso López, “El Licenciado”. Guzmán Loera se preocupaba de los lujos y vidas ostentosas que, a través de redes sociales, presumían sus vástagos en armas bañadas en oro, animales salvajes, autos  y fiestas.

Después de su segunda fuga, “El Chapo” recibió de nuevo el poder del cártel; pero ante la tercera captura y la extradición de Guzmán Loera a Estados Unidos, más la imposibilidad de realizar una tercer fuga, los “Chapitos” manejan el negocio que su padre les heredó en vida.

Dicha herencia que, según una corte de Nueva York, es de al menos 14 billones de dólares.
Manejar el negocio para los “niños” no ha sido fácil. Se han sumergido en una guerra interna por el control del cártel presuntamente iniciada por Dámaso López, “El Licenciado”, quien ha aprovechado el debilitamiento de Guzmán Loera para hacerse más fuerte y fracturar poco a poco al cártel de Sinaloa.

Dámaso  López “El Licenciado” y el “Mini Lic”

Cuando “El Chapo” se encontraba recluido en Puente Grande, en febrero de 1999 llegó como nuevo subdirector de la prisión un joven ex comandante de la policía judicial de Sinaloa: Dámaso López Núñez, a quien todos llamaban el Licenciado.

Tras su llegada al penal de Jalisco, “El Licenciado” hizo de la cárcel un paraíso para Guzmán Loera. Se dice que mujeres, drogas, comida y música en vivo nunca le faltaban al capo. Previendo lo que venía, Dámaso López renunció a su cargo, pero continuó visitando a Guzmán Loera en el penal. La última visita la hizo diez días antes de la fuga.

Tras su escape, “El Chapo” comenzó a reescribir su historia, y de un narcotraficante en desgracia pasó a convertirse uno de los capos más poderosos. De ese poder, Dámaso López Núñez fue un pilar fundamental.

Pese a que los líderes del Cártel de Sinaloa eran Guzmán Loera y Zambada García, López Núñez comenzó a coordinar operaciones para ambos. La confianza lo llevó a liderar el cártel cuando “El Chapo” fue detenido por segunda vez.

Obediente, “El Licenciado” regreso el poder a Guzmán Loera cuando se fugó por segunda ocasión. Sin embargo tras su tercera detención y extradición, López Núñez de encargó de llevar las riendas y quitarle el poder a la familia Guzmán Loera.

Sin embargo, el ascenso de “El Licenciado” fue cortado por su captura en la Ciudad de México en mayo pasado.

Entonces quedó a cargo Dámaso López Serrano, alias “El Mini Lic”, quien además de ser su hijo, es ahijado de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

López Serrano lidera a una red de jóvenes del Cártel de Sinaloa, quienes se autodenominan Los Antrax. Al igual de los hijos de “El Chapo”, “El Mini Lic” difunde en redes sociales una vida llena de lujos y excesos.

“López Serrano” es uno de los pocos personajes de la vida criminal del país que pueden presumir tener muchos corridos dedicados a su persona, dos de ellos destacan:

El primero es el que le dedica su amigo Gerardo Ortiz, denominado “Dámaso”, en cuyo videoclip se aprecia la vida de lujos y extravagancias, propia de los hijos de capos, rodeados de mujeres, vehículos deportivos, dinero, armas y hasta un león.

La otra canción es “Empujando la línea”, del sinaloense Régulo Caro, sobrino del capo Rafael Caro Quintero, líder de extinto Cártel de Jalisco, en cuyo video pintan a un poderoso narcojunior, rodeado de incondicionales, disfrutando la vida nocturna, derrochando millones ganados como traficante y advirtiendo a sus rivales que “trae más lumbre que el diablo”.

Pese a la influencia de López Serrano, este no figura por continuar la pelea de su padre contra “Los Chapitos”.

Ismael “El Mayo” Zambada y el “Vicentillo”

Poco se sabe de Ismael Zambada García. Es el capo de la droga que más ha sabido ocultarse de las autoridades. Es considerado el líder máximo del Cártel de Sinaloa, por encima de “El Chapo” y “El Licenciado”. Incluso es señalado como el que ha evitado la ruptura total del cártel.

Tiene cinco décadas en el negocio del tráfico de la droga y no ha pisado una sola vez la cárcel.

“Tengo pánico de que me encierren”, confesó “El Mayo” en abril de 2010 al periodista Julio Scherer, en la única entrevista que ha dado para hablar sobre su liderazgo frente al Cártel de Sinaloa.

“El Mayo” ha trabajado de cerca, no sólo con el Cártel de Sinaloa, que actualmente lidera, sino también con el Cártel de Juárez de los Carrillo Fuentes; y con los hermanos Arellano Félix en el Cártel de Tijuana.

La descendencia de Zambada es grande, tiene 10 hijos. Sin duda el más destacable es Vicente Zambada Niebla, alias “El Vicentillo”, quien jugó un papel clave en el cártel de Sinaloa al coordinar el envío de varias toneladas de cocaína desde distintos países de Centro y Sudamérica, vía México, con destino a los Estados Unidos.

Vicente fue capturado junto con sus escoltas por el Ejército el 18 de marzo de 2009, portando armas consideradas de uso exclusivo de las fuerzas armadas; un mes y un año después, el 18 de febrero de 2010, fue extraditado a Estados Unidos para enfrentar cargos federales.

Al hijo del Mayo lo han acusado de delatar operaciones, nombres y lugares relacionados con el cártel de su padre a cambio de un mejor trato y reducción de sentencia.  Las acusaciones son entendibles, luego de que se le considerara un testigo protegido en Estados Unidos.

Nemesio Oseguera “El Mencho” y el “Menchito”

El 1 de mayo de 2015 marca un antes y un después en la historia de Nemesio Oseguera, alías “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Entonces, mostró al Estado mexicano el alcance de su fuerza al ordenar el derribo de un helicóptero del Ejército y narco bloqueos coordinados en tres estados del país, como reacción a un operativo para capturarlo.

El CJNG es considerado el grupo criminal que más ha crecido en el actual sexenio a tal grado que su líder trabaja entre las sombras.

Sobre “El Mencho” existen pocas historias: su discreción es el arma que le ha permitido operar sin ser molestado. Todos conocen su nombre, pero de su rosto sólo existe una fotografía tomada años atrás, lo que le permite pasar casi desapercibido a pesar de ser uno de los hombres más buscados de México.

De lo poco que se sabe de él es que creció en la pobreza dentro de una huerta de aguacates en Michoacán, donde tras probar el sabor amargo de la miseria, decidió viajar a Estados Unidos, pero fue deportado por tráfico de heroína.

De regreso a México se unió al Cártel de Sinaloa, específicamente el Cártel del Milenio, donde destacó y al fracturarse dicha subdivisión, nació el CJNG.

En la organización criminal perfeccionó las técnicas usadas por el cártel liderado por “El Chapo”, “El Mayo” y compañía.

Oseguera Cervantes no está solo, con él está su brazo derecho: su hijo Rubén Oseguera González, alias “El Menchito”.

Oseguera González ha sido capturado tres veces y ha sido liberado el mismo número de ocasiones por falta de pruebas.

“El Mecho” y “El Mechito” emergieron entre los viejos líderes del narcotráfico para colocarse como dos de los criminales más buscados en México.

Sin embargo, la cuarta fue la vencida y Rubén Oseguera terminó, por ahora, encerrado en el Penal de Máxima Seguridad del Altiplano, en el Estado de México.



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